Deportista encerrada en una plaza

Mendoza.  Esta es la historia de una joven partidaria de la vida saludable que pasó un mal momento en una plaza enrejada de Ciudad y ahora deberá enfrentar los gastos de la demanda judicial que inició y perdió.

El personaje en cuestión, A. P., una joven de 25 años, fue a hacer gimnasia a la plaza Uruguay pero el placero le puso el candado a la puerta y se fue. Frente al encierro, ella optó por saltar la reja, acción en la que se lastimó gravemente un dedo.

Luego la mujer demandó a la Municipalidad de Capital pero la Justicia considera ahora que la “culpa” fue de ella y no del placero. Si bien el espacio verde en cuestión está ubicado en la llamada “Cuarta de Fierro”, las magistradas consideraron que es un lugar seguro y que no existieron condiciones extremas para que la mujer decidiera trepar.

Ahora no sólo deberá pagarle a sus abogados los honorarios en dos instancias, sino también las costas, los gastos del juicio y el trabajo de los peritos que incluyen IVA en sus honorarios.

La dejaron encerrada
El 21 de marzo de 2017 la chica fue a la plaza Uruguay, alrededor de las 18.30, junto a un amigo para hacer gimnasia en los aparatos instalados en el paseo.

Los dos se quedaron ejercitándose durante una hora y, cuando quisieron salir, se dieron cuenta de que la puerta de ingreso había sido cerrada con candado.

El placero -Alberto León, quien según algunos testigos cierra a cualquier hora- había cerrado la puerta ubicada entre calle Paraguay y Ayacucho de Ciudad, sin tener en cuenta que había dos gimnastas adentro.

Frente a esa conducta del empleado municipal, la joven decidió salir por sus propios medios, por lo que trepó la reja pero, cuando estaba descendiendo, el cuarto dedo de su mano izquierda (su mano hábil) se enganchó, provocándole heridas cortantes.

Según la demanda que luego entabló contra el municipio capitalino, “la falange quedó colgando, sufrió una profunda hemorragia y debió ser asistida por un vecino”.

Deportista encerrada en una plaza

La joven luego fue trasladada de urgencia al hospital Central, en donde le realizaron curaciones, le indicaron antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y le colocaron la vacuna antitetánica.

Secuelas
Durante los tres meses posteriores al accidente la muchacha retornó al Central para realizar fisiokinesioterapia. El accidente le dejó limitaciones funcionales que aún ahora entorpecen sus tareas diarias.

La joven demandó al municipio por daños y perjuicios, reclamando en concepto de daño incapacitante $ 218.099, por gastos terapéuticos $ 5.000 y por daño moral, $ 109.500.

Pero la Justicia, en primera y segunda instancia, desestimó indemnizar a la deportista.

Es que las jueces María Luz Coussirat, Beatriz Moreau y Carla Zanichelli consideraron que “los daños que sufrió la actora en su mano se debieron a su propia culpa pues, si bien el placero cerró la puerta sin advertir que aún quedaba gente dentro del predio, no fue esta falta de servicio la causa de los daños sino la propia actitud de la accionante, que decidió tomar el riesgo de trepar la reja para intentar salir del lugar”.

También consideraron que “el supuesto pánico que experimentó la joven -algo que su abogado incluyó en la segunda instancia- no debe ser tenido en cuenta”.

La solución del caso
¿Qué tendría que haber hecho la joven, según la Justicia? ¿Seguir haciendo sentadillas y abdominales toda la noche? ¿Quedarse a dormir en un banco? No, nada de eso: la solución jurídica es la siguiente: “La mujer pudo, en lugar de optar por intentar salir de la plaza trepando la reja, pedir ayuda a transeúntes o los vecinos que viven frente a la plaza, quienes podrían haberla ayudado a salir o pedir ayuda a la Policía o a llamar al 911 para informar de la situación y esperar que la viniesen a rescatar”. Es que “no existían condiciones tan extremas que hubiesen determinado a la mujer a tomar esa actitud”, según el fallo.

Así las cosas, las juezas entendieron que “no quedó demostrada la conexión causal entre la omisión por parte de municipalidad y el daño ocasionado a la joven pues, aún cuando se entienda que el hecho de que el placero haya cerrado la puerta de la plaza sin advertir que había dos personas adentro intervino como condición para la producción de los mismos, quedó demostrado que fue la culpa de la propia víctima la causante de los daños”.

Técnicamente, las magistradas consideran que para poder responsabilizar al Estado por omisión es indispensable que medie una relación de causa y efecto entre el hecho que se le imputa a la administración y el daño cuyo resarcimiento se reclama.

Y si bien en este caso se admite el concurso de causas, es indispensable que medie una relación de causalidad jurídicamente relevante entre el hecho generador y el daño cuya reparación se persigue o una conexión causal adecuada directa e inmediata o jurídicamente relevante, que en este caso no se dio.

Claves
La joven de 25 años fue a la plaza Uruguay el 21 de marzo de 2017 junto a un amigo para hacer ejercicios en los aparatos instalados en el paseo. El placero no se dio cuenta de que estaban adentro y cerró la verja que protege el lugar. La chica saltó y se lastimó la mano izquierda.

La mujer demandó a la Municipalidad de Ciudad pero en dos instancias la Justicia consideró que ella fue responsable del daño sufrido porque “decidió tomar el riesgo de trepar la reja para intentar salir del lugar”.

Según el fallo, la muchacha pudo haber pedido ayuda a transeúntes o los vecinos que viven frente a la plaza, quienes podrían haberla ayudado a salir, pedir ayuda a la Policía o a llamar al 911.

Fuente: Diario Los Andes