Moreno, Buenos Aires.  En plena cuarentena por el Coronavirus decidió comenzar a rodar en un rodillo de entrenamiento. Al ver que los precios se habían ido a las nubes, tomó serrucho en mano e hizo el suyo.
Lorena es deportista nata. Entrena, no para competir sino porque le encanta la actividad física, asi realiza running, ciclismo y natación. No podía salir a correr, rodillos de entrenamiento no tenía, no había entrega o tenián alores exesivos «¡Hago el mio!» pensó y lo llevó a la practica.

Miró muchos tutoriales en youtube, vió que materiales tenía en la casa, junto sus herramientas y terminó su propio rodillo de entrenamiento.
Maderas, tornillos, serrucho y sus ganas de hacer algo hicieron posible que su rodillo de entrenamiento dure seguro mas que una cuarentena.
Uno a uno fue sorteando sus problemas, puso goma en partes en donde la bicicleta se podía rayar y un rule man de un portón de calle como freno en la rueda trasera.


Ese fue su principal problema. En un comienzo había colocado una ruedita de un mueble, pero la velocidad de la rueda hizo que se fundiera el material plástico. Allí decidió poner un ruleman de una portón corredizo. Por el calor que este emanaba al rozar con la cubierta (y no dañarla), le puso en su exterior un caño de PVC de desagüe.

Finalmente pintó toda la estructura con color gris, ya que era el único que tenía.
Por ser mujer, no le tenían fe, pero ella hoy incita y asesora a sus amigos en la realización de los suyos

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