El Coronavirus y Griselda Gonzalez

Ciudad Autónoma de Buenos Aires  La prioridad en la Argentina y en el mundo entero es preservar la salud, mientras esta situación ha modificado vertiginosamente las condiciones de vida y hábitos de trabajo.

El deporte, como una parte insustituible de la sociedad, también sufre sus consecuencias. Los grandes acontecimientos, así como los calendarios deportivos, a todo nivel, están suspendidos, reprogramados o cancelados, y los atletas vieron interrumpidos sus ciclos de preparación. Entre los casos más relevantes podemos citar la decisión -sin precedentes históricos- de aplazar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, así como la cancelación del tradicional campeonato de tenis de Wimbledon. O el aplazamiento de las competencias continentales de fútbol como la Copa América y la Eurocopa. En el caso de los grandes maratones previstos en la primavera boreal (Boston, Rotterdam, Londres, París y Barcelona, entre otros) han reprogramado su realización para el segundo semestre, en caso de que pueda concretarse.

La World Athletics, organización que rige al atletismo, suspendió todos sus campeonatos mundiales: el de medio maratón en Gdynia (Polonia) fue reprogramado para el 17 de octubre próximo, mientras se pasan para otras temporadas el Campeonato Mundial de Pista Cubierta en Nanjing y el Campeonato Mundial u20 en Nairobi, además de cancelarse la etapa inicial de la Liga de Diamantes. En nuestro país, también están suspendidos o aplazados todos los eventos de estos meses y no hay fecha de retorno de las actividades, hasta que no se conozca el devenir de la pandemia.

La Confederación Argentina de Atletismo (CADA) y sus federaciones afiliadas están brindando cursos y consejos por la modalidad «a distancia». También, los mejores fondistas del país se han unido en actividades solidarias y en la difusión de un video, alentando al entrenamiento en casa a todos los aficionados a la actividad atlética. A través de los medios digitales se puede acceder a sus consejos, así como los que brindan los entrenadores como Leo Malgor, Fernando Díaz Sánchez y Carolina Rossi, entre otros, y los preparadores de los running teams.

Desde la Asociación Ñandú, en ese panorama de incertidumbre, acompañamos la gesta de todo un país, principalmente los equipos médicos y sanitarios, los voluntarios y asistentes, la atención a los más necesitados, el cuidado de nuestros mayores y nuestros chicos. Esa es la prioridad de un país entero. Ya habrá tiempo de revivir -atendiendo a las disposiciones oficiales- la motivación y el espíritu de las carreras.

Griselda Gonzalez, una maratonista en el frente contra la pandemia
Griselda González fue una de las más destacadas fondistas del historial atlético argentino y obtuvo en dos oportunidades el Maratón Internacional de Buenos Aires: en 1988 con récord nacional de 2.42.48 h y nueve años más tarde, cuando la prueba también era Campeonato Nacional, con 2.37.04 h. Representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 sobre 10.000 metros y en Atlanta 1996, en el maratón donde ocupó el 19° puesto con 2.35.12 h. En esa distancia mejoró cuatro veces el récord nacional hasta dejarlo en 2.30.32 h (11-5-97 en Turín), un tope que permaneció inalterable hasta hace pocas semanas, cuando fue batido por Marcela Cristina Gómez en Sevilla con 2.28.58 h.

También Griselda es recordwoman nacional de los 3.000, 5.000 y 10.000 metros llanos en pista, y de casi todas las distancias en ruta. Posteriormente se radicó en España, y también llegó a correr el maratón olímpico de Sydney 2000 en representación de ese país. En estos días, por su profesión de auxiliar de enfermería, está cooperando en el Hospital Universitario Puerta de Hierro contra la durísima lucha que se da en ese país, uno de los más azotados por la pandemia de coronavirus.

Entrevistada por el diario deportivo Marca, Griselda expresó: «El deporte profesional te da las herramientas para afrontar otras cosas. Te enseña a trabajar duro e intento trasladar esa enseñanza a lo que estamos viviendo ahora». Y agregó: «Mucha gente sólo ve las cifras del coronavirus pero para nosotros no son fríos números, son personas. Aquí vives la evolución diaria de los pacientes y lo que te motiva es que te digan que han dado de alta a alguien. Entras con respeto a la situación, intentando hacerlo lo mejor posible y aprendiendo de tus compañeras porque tienen una experiencia de la que tú careces».

Griselda también contó: «Mi planta ya estaba llena cuando llegué y estaban abriendo otras sólo para enfermos de coronavirus. Sabiendo ya lo que pasaba en Italia no me sorprendió lo que me encontré. Al venir del mundo de las residencias estás acostumbrada a tratar con ancianos de todo tipo, algunos que están muy bien pese a tener una edad avanzada y otros que son muy dependientes». Y también señaló: «No me da miedo el coronavirus pero me da respeto y me ayuda a tomar las precauciones debidas. El miedo debe ser algo controlable porque si no estaría bloqueada y no haría bien mi trabajo».